Todo parece ir bien: el molde está preparado, la resina catalizada y la pistola ajustada. Sin embargo, apenas unos segundos después de rociar la primera capa de gel coat, ocurre el desastre. La película liquida se abre misteriosamente, formando pequeños círculos donde el material se retira y deja ver el fondo del molde. Son los temidos «ojos de pez» (fisheyes), cráteres o rechazos.
Este defecto no es solo estético; es un problema de calidad que obliga a costosas reparaciones posteriores o, en el peor de los casos, al rechazo de la pieza completa. En este articulo técnico, vamos a diseccionar las causas de este fenómeno y, lo mas importante, cómo prevenirlo y solucionarlo con métodos profesionales.
La física del problema: Tensión superficial
Para combatir al enemigo, hay que entenderlo. Un ojo de pez no es una reacción química fallida (como cuando el gel coat se arruga por falta de curado), sino un fenómeno físico. Se trata de una guerra de tensiones superficiales.
El gel coat líquido tiene una tensión superficial específica. El molde sobre el que se aplica tiene otra. Para que el gel coat «moje» y cubra perfectamente la superficie, su tensión superficial debe ser menor que la del sustrato (el molde). Si en la superficie del molde hay una partícula contaminante con una tensión superficial muy baja (como una gota microscópica de silicona o aceite), el gel coat es incapaz de cubrirla. El liquido se retrae, huyendo de ese punto contaminante hacia los lados, creando el característico anillo o cráter.

Es el mismo efecto que ocurre si enceras el capó de un coche y le tiras agua: el agua se agrupa en gotas y rechaza cubrir la superficie plana. En nuestro caso, eso es exactamente lo que no queremos.
Las 4 causas principales de los ojos de pez
Aunque a veces parezca brujería («ayer usé el mismo bote y no pasó nada»), siempre hay una causa lógica. En el 95% de los casos que hemos analizado en laboratorio o taller, el culpable es uno de los siguientes:
1. Contaminación por silicona (El enemigo público número 1)
La silicona es la bestia negra del taller de fibra de vidrio. Basta una cantidad infinitesimal de silicona en el ambiente para arruinar un trabajo.
- El origen: Puede venir de un spray lubricante usado en una bisagra de la puerta del taller, de un producto de limpieza de salpicaderos, o incluso de cosméticos o cremas de manos que lleve el operario.
- El mecanismo: La silicona vuela y se deposita sobre el molde. Como tiene una tensión superficial bajísima, el gel coat huye de ella instantáneamente.
2. Preparación incorrecta del desmoldeante
El sistema de desmoldeo es crítico. Tanto si usas cera en pasta tradicional como desmoldeantes líquidos poliméricos, el error humano es habitual.
- Exceso de cera: Si la cera no se ha lustrado (pulido) correctamente y quedan vetas o acumulaciones grasas, el gel coat resbalará sobre ellas.
- Desmoldeante líquido fresco: Si aplicas el gel coat antes de que el solvente del desmoldeante se haya evaporado completamente, esos vapores intentarán salir a través del gel coat líquido, rompiendo la película.

3. Aire comprimido contaminado
Muchos aplicadores revisan el molde y el material, pero olvidan la vía de transporte: el aire.
- Aceite y agua: Los compresores de aire generan condensación (agua) y, si no están bien mantenidos, pueden escupir microgotas de aceite del motor. Si tu línea de aire no tiene filtros coalescentes y secadores adecuados justo antes de la pistola, estás inyectando agua y aceite directamente en la mezcla de gel coat. El aceite provoca ojos de pez inmediatos; el agua suele provocar microporosidad.
4. Viscosidad y espesor inadecuados
A veces el problema es la técnica de aplicación.
- Capa demasiado fina: Si intentas dar el espesor total (500-600 micras) de una sola pasada cargada, el peso del material puede vencer la tensión superficial en zonas verticales. Pero más común es el error contrario: aplicar una capa demasiado fina y «estirada». Si la capa es demasiado delgada, la fuerza de cohesión del liquido es débil y cualquier mínima contaminación romperá la película.
- Gel coat demasiado diluido: Añadir exceso de acetona o estireno para que la pistola dispare mejor baja drásticamente la viscosidad y la tixotropía, haciendo que el material sea más propenso a abrirse.
Estrategias de prevención: Protocolo de taller
La mejor reparación es la que no hace falta. Para evitar los ojos de pez, recomendamos instaurar este protocolo estricto:
- Limpieza del molde: Antes de aplicar el desmoldeante, el molde debe estar impoluto. Usa limpiadores específicos para moldes que eliminen restos de ceras viejas y estireno.
- Control de aerosoles: Prohíbe terminantemente el uso de sprays de silicona (tipo «3 en 1» con silicona) en la misma nave donde se lamina.
- La técnica de la «Veladura» o «Mist Coat»: Este es el secreto de los profesionales. En lugar de aplicar la capa de carga directamente, realiza una primera pasada muy rápida y pulverizada, dejando caer solo una niebla de gel coat sobre el molde. No intentes cubrir el color del molde todavía. Espera uno o dos minutos a que los solventes de esa niebla se evaporen. Esta capa microscópica crea una superficie de anclaje con una tensión superficial más amigable para la siguiente capa, que ya podrás dar con el espesor normal («capa mojada»). Esta técnica reduce los ojos de pez en un 90%.
- Aditivos nivelantes (Anti-silicona): Existen aditivos específicos que se añaden al gel coat (en porcentajes muy bajos, entre el 0.5% y el 2%) que bajan la tensión superficial de la resina para que «trague» la contaminación.
- Advertencia: Úsalos solo como último recurso. Si abusas de estos aditivos, puedes tener problemas de adherencia al poner la fibra de vidrio después, o provocar cambios de color.

Guía de solución: Cuando el daño ya está hecho
Si ya estás disparando y ves aparecer los cráteres, no entres en pánico. Aquí explicamos cómo proceder según el momento.
Escenario A: Durante la aplicación (Gel Coat líquido)
Estás rociando y ves que se abren agujeros.
- No insistas: El instinto te dice que rocíes más material sobre el agujero para taparlo. ¡Error! Si añades más material líquido, solo aumentarás el grosor alrededor del cráter, haciendo que el defecto sea más profundo y visible. El gel coat seguirá huyendo del centro.
- La técnica del retoque manual: Deja de rociar. Espera a que el gel coat empiece a tirar (gelificar) ligeramente. Cuando tenga textura de mermelada, usa un pincel fino o una espátula de goma para empujar suavemente el gel coat de los bordes hacia el centro del cráter. Al estar más espeso, tendrá menos tendencia a abrirse de nuevo.
- Siguiente capa: Una vez que esa primera capa defectuosa ha gelificado, aplica la segunda capa de gel coat o comienza el laminado con resina y fibra con normalidad. El defecto quedará «encapsulado» en la cara vista.
Escenario B: Pieza ya desmoldeada (Reparación en seco)
Has sacado la pieza del molde y ves los agujeros en la superficie brillante. Toca reparar.
- Apertura: Usa una herramienta tipo Dremel o una lija doblada para abrir el ojo de pez. Debes lijar no solo el agujero, sino biselar los bordes. Es fundamental llegar al fondo del cráter para eliminar la contaminación que lo causó; si no la quitas, la reparación podría saltar en el futuro.
- Limpieza: Limpia el polvo con acetona pura. Asegúrate de que no quedan residuos.
- Relleno: Prepara una pequeña cantidad de Top Coat (gel coat con parafina) del mismo color. Recuerda que si usas gel coat normal para el parche, quedará pegajoso al aire y costará mucho lijarlo. Rellena el cráter dejando un ligero exceso de material (montañita), ya que el poliéster contrae al curar.
- Lijado y Pulido: Una vez curado (deja pasar 24 horas para asegurar que no hay rechupados), lija al agua empezando con grano 400, subiendo a 600, 800 y 1200. Finalmente, aplica pasta de pulir de corte rápido y abrillanta. Si se hace bien, la reparación será invisible.