El fenómeno del «Print-Through», también conocido en español como «marcado de fibra», «telegrafiado» o «rechupado». Es la pesadilla estética de cualquier fabricante que busque acabados de clase A en náutica, automoción o piezas industriales visibles.
El Print-Through no es un defecto estructural; la pieza suele estar perfectamente consolidada. Es un defecto cosmético que arruina la percepción de calidad. Y lo peor es que su corrección implica horas de lijado, masillado y pintado posterior, destruyendo la ventaja económica de usar un molde con acabado gel coat.
Desde nuestra experiencia como proveedores de las resinas, catalizadores y refuerzos que intervienen en este proceso, podemos afirmar que el Print-Through no es mala suerte. Es una consecuencia física y química predecible, y por tanto, evitable.
A continuación, diseccionamos qué ocurre exactamente a nivel microscópico y cómo ajustar sus materiales y procesos para erradicarlo.
La física del problema: Contracción diferencial
Para combatir el enemigo, hay que entenderlo. El marcado de fibra no es que la fibra «empuje» hacia afuera. Es justo lo contrario: es la resina «tirando» hacia adentro.

El concepto clave es la contracción diferencial.
Cuando una resina de poliéster o viniléster pasa de estado líquido a sólido (cura), su estructura molecular se reticula y se compacta. Esto provoca una reducción de volumen, lo que llamamos contracción o merma de curado. Una resina de poliéster ortoftálica estándar puede contraer entre un 7% y un 9% en volumen durante el curado.
Por el contrario, la fibra de vidrio (o carbono) es un material inerte durante esta reacción. No contrae. Su estabilidad dimensional es casi perfecta.
Imaginen ahora la sección transversal de un laminado justo detrás del gel coat. Tenemos haces de fibra de vidrio rodeados por piscinas de resina. Cuando se dispara la reacción de curado, la resina que está situada entre los haces de fibra intenta contraerse. Al hacerlo, se retrae alejándose de la superficie del molde, tirando consigo de la fina capa de gel coat que tiene delante.
Sin embargo, la resina que está situada justo encima de un haz de fibra no puede retraerse tanto, porque la propia fibra actúa como un tope físico que la sostiene contra el gel coat.
El resultado es una superficie ondulada: valles donde hay solo resina (que se ha retraído) y picos donde hay fibra (que ha aguantado la posición). Esta ondulación microscópica es lo que el ojo humano percibe como la textura del tejido calcada en la superficie.
El acelerante del desastre: La exotermia
Si la contracción es el motor del Print-Through, el calor (exotermia) es el turbocompresor.
La reacción de curado es exotérmica; genera calor. Cuanto más rápido intentamos curar una pieza (usando sistemas de catalización más agresivos o más cantidad de peróxido), más alto es el pico de temperatura que alcanza el laminado.
El calor agrava el Print-Through por dos vías:
- Expansión térmica: La resina líquida se expande con el calor de la reacción antes de gelificar. Cuando finalmente endurece y luego se enfría a temperatura ambiente, la contracción total (química + térmica) es mucho mayor.
- Ablandamiento del Gel Coat: Si el pico exotérmico detrás del gel coat es muy violento (superando los 80ºC o 100ºC), el gel coat, que quizás aún no estaba curado al 100%, se reblandece temporalmente, volviéndose más susceptible a ser deformado por la tracción de la resina que se contrae detrás de él.
Las causas habituales en el taller

Cuando un cliente nos llama con este problema, nuestra auditoría del proceso suele revelar uno o varios de los siguientes culpables:
1. La prisa y el exceso de catalizador
Es el error número uno. En el intento de acelerar los tiempos de desmoldeo para aumentar la producción, se tiende a «sobre-catalizar» la resina. Hemos visto operarios añadiendo un 2.5% o 3% de peróxido MEKP estándar en días calurosos de verano. Esto genera una reacción violentísima. El laminado hierve, contrae brutalmente y marca la fibra irreversiblemente. La velocidad se paga con calidad.
2. Laminado «basto» detrás del gel coat
Si la primera capa que se aplica detrás del gel coat es un tejido grueso (por ejemplo, un roving de 600g/m2 o un biaxial pesado), el patrón de la trama es muy prominente. Los espacios de resina entre fibras son grandes, lo que maximiza el efecto de valle y pico.
3. Espesor insuficiente de Gel Coat
El gel coat es la primera barrera. Un gel coat aplicado demasiado fino (por debajo de las 400 micras) no tiene la rigidez estructural suficiente para resistir la tensión de la contracción del laminado posterior. Se doblará fácilmente ante el «tirón» de la resina.
4. Acumulación de capas en húmedo (Wet-on-Wet)
Si se lamina una pieza gruesa (por ejemplo, 10mm de espesor) de una sola vez, la masa acumulada de resina genera una exotermia incontrolable. El calor no puede disiparse, se concentra en el núcleo y «cuece» el laminado desde dentro, maximizando la contracción térmica.
Estrategias de prevención: Soluciones químicas y de proceso
Como expertos en la formulación y suministro de estos materiales, sabemos que la solución pasa por una combinación de elegir la química adecuada y tener disciplina en el proceso.
La solución reina: La capa barrera (Skin Coat)
Es la técnica más efectiva para acabados de alta calidad. Consiste en crear una «zona de amortiguación» entre el gel coat y el laminado estructural grueso.
Después de que el gel coat ha curado hasta estar pegajoso al tacto (tack), se aplica una primera capa muy fina y rica en resina con un refuerzo muy ligero. Lo ideal es usar un velo de superficie (tisú de vidrio de 30g) o, como máximo, un mat de hilos cortados (CSM) fino de 150g o 225g.
Esta capa debe dejarse curar y enfriar completamente antes de seguir laminando el resto de la pieza.
¿Qué conseguimos con esto?
- La capa barrera usa fibras muy finas y desordenadas que no crean un patrón de trama marcado.
- Al dejarla curar sola, su exotermia es baja y su contracción ya ha ocurrido antes de poner el peso del resto del laminado.
- Creamos una barrera térmica que protege al gel coat del pico exotérmico de las capas estructurales posteriores.
Para resultados óptimos, esta capa barrera se realiza con resina viniléster. El viniléster tiene mejores propiedades mecánicas y térmicas que el poliéster, actuando como un escudo superior para el gel coat.
El control químico: Resinas de bajo perfil (Low Profile)

Si no se puede realizar un proceso de curado en etapas por tiempos de ciclo, la química debe acudir al rescate. Existen resinas específicamente diseñadas para no contraer.
Las resinas «Low Profile» o «Zero Shrink» contienen aditivos termoplásticos (como poliestireno o PMMA disueltos en la resina). El mecanismo es ingenioso: cuando la resina base de poliéster empieza a curar y a calentarse por la exotermia, el aditivo termoplástico se expande por el calor. Esta expansión del aditivo compensa la contracción de la resina, resultando en un cambio de volumen neto cercano a cero.
El uso de estas resinas en las primeras capas del laminado reduce drásticamente el marcado, aunque suelen ser más técnicas de trabajar y requieren un control preciso del catalizador para que el mecanismo de compensación funcione.
Disciplina en la catalización
Hay que perder el miedo a los tiempos de curado más largos. Para evitar el marcado, necesitamos una cura «fría».
Esto implica:
- Usar el porcentaje mínimo de peróxido recomendado por la ficha técnica (a menudo entre el 1.2% y 1.5% si la temperatura lo permite).
- Utilizar catalizadores de reactividad media o baja, en lugar de los de reactividad alta diseñados para desmoldeo rápido.
- En verano, es vital ajustar la dosis a la baja. Un 2% en invierno puede ser correcto, pero en verano puede ser desastroso para el acabado superficial.
Diseño del laminado
Nunca coloque un tejido grueso (woven roving, biaxiales, triaxiales) directamente contra el gel coat si la estética importa. La regla de oro es ir de más fino a más grueso. Gel coat -> Velo o Mat fino (barrera) -> Mat estándar -> Tejidos estructurales.